Quantcast
Channel: AishLatino.com
Viewing all articles
Browse latest Browse all 540

La mujer que ayudó a esconder a la familia de Ana Frank

$
0
0

La serie de 8 capítulos Una pequeña luz, aborda desde un nuevo ángulo la historia de la familia de Ana Frank. En vez de enfocarse en Ana y su familia, Una pequeña luz cuenta la impresionante historia real de Miep Gies, la joven que ayudó a esconder a los Frank y a otros judíos, arriesgando su vida una y otra vez durante años.

Miep Gies en 1936, trabajando en Opekta, una compañía que pertenecía a Otto Frank en Ámsterdam.

Cuando comienza la serie, en 1933, Miep es una divertida jovencita de 24 años, “Una joven con un espíritu independiente”, tal como ella misma lo registró posteriormente en su autobiografía. “Me enorgullecía tener ropa bien diseñada… Era baja, medía apenas un poco más de 1,5 metros, tenía ojos azules y cabello rubio oscuro. Intentaba compensar mi tamaño con mis zapatos, agregando la mayor altura posible”.

En Una pequeña luz, Miep (interpretada por Bel Powley) es despistada y le falta confianza en sí misma. En la vida real, Miep estaba sumamente orgullosa de sus habilidades secretariales, las excelentes calificaciones que había recibido en la escuela, su destreza con el hilo y la aguja recreando para sí misma la moda más reciente y sus proezas en la bicicleta. Eso le fue útil un día de 1933 cuando fue en su bicicleta por las calles de Ámsterdam, hacia la calle Voorburgwal para entrevistarse para un nuevo trabajo con un hombre llamado Otto Frank (interpretado por Liev Schreiber).

Refugiados en Ámsterdam

En 1933, Hitler acababa de ser elegido Canciller en Alemania, donde vivía la familia Frank. Los repentinos decretos antijudíos llevaron a que los judíos ya no pudieran moverse ni trabajar libremente. Los periodistas y funcionarios públicos judíos fueron despedidos poco después de que Hitler subiera al poder y comenzaron a aparecer en espacios públicos carteles de “no se permiten judíos”. En el primer episodio de Una pequeña luz, Otto Frank explica que decidió dejar Alemania cuando tuvo que explicarles a sus hijas que ellos ya no podían jugar al tenis en el club de Frankfurt.

Miep Gies, primera fila a la izquierda, en 1945 con Otto Frank, primera fila al centro, y sus asistentes Bep Voskuijl, primera fila a la derecha, Johannes Kleiman, segunda fila a la izquierda, y Victor Kugler. (Ana Frank House / Associated Press).

A Miep le gustó su nuevo jefe desde un principio. “Sentí de inmediato su naturaleza amable y gentil, un poco endurecida por la timidez y un comportamiento ligeramente nervioso”. El holandés de Otto Frank era malo y Miep hablaba con él en alemán. Miep nació en una familia pobre en Viena. Una organización de beneficencia la envió a vivir con una familia adoptiva en Ámsterdam cuando tenía diez años para ayudarla a desarrollar su fortaleza. Lo que se suponía que sería una estadía de seis meses se alargó otros seis meses y luego otros más. Eventualmente, la familia adoptiva holandesa de Miep le preguntó si quería quedarse con ellos indefinidamente y Miep accedió, adaptándose completamente a su nueva vida como una mujer holandesa.

Una pequeña luz presenta de una manera hermosa la creciente amistad entre Otto Frank y Miep, quien se convirtió en su nueva secretaria. Cuando Edith, la esposa de Otto, se reunió con él en Ámsterdam junto con sus dos hijas, Margo y Ana, Miep se hizo amiga de toda la familia. Su lazo era incluso más profundo en la vida real. Miep y su novio Henk (en la serie llamado Jan e interpretado por Joe Cole) solían visitar a menudo a los Frank para cenar y también en Shabat, cuando los Frank abrían su casa para los invitados. Cuando Miep y Henk se casaron, unos cuantos meses después de que Alemania invadiera los Países Bajos, Otto Frank se aseguró de que la guerra no nublara el día de los recién casados. Él cerró la oficina y llevó a Ana a la boda, un detalle que Miep recordó con mucho cariño por el resto de su vida.

Cuando le pidieron a Miep que los esconda

A medida que el control de los nazis sobre los Países Bajos aumentaba, los judíos comenzaron a enfrentar las mismas restricciones en sus movimientos que habían echado a los Frank de Alemania casi una década antes. Alemania invadió los Países Bajos en mayo de 1940. Casi inmediatamente, despidieron a los trabajadores gubernamentales judíos y obligaron a los judíos (y a cualquiera con un padre judío) a registrarse ante las autoridades nazis. Se registraron 159.806 personas. La gran mayoría de ellas no sobreviviría.

Margot Frank (Ashley Brooke) y Miep Gies (Bel Powley) en “Una pequeña luz”.

Los judíos que vivían en las afueras de Ámsterdam muy pronto fueron obligados a dejar sus casas, encontrando de alguna manera refugio en Ámsterdam o siendo deportados, primero al campo de concentración Westerbork al noreste del país y luego a los campos de exterminio. En 1942, ordenaron que todos los judíos holandeses que quedaban vivos debían usar una estrella amarilla. Más tarde, ese mismo año, los nazis comenzaron las deportaciones masivas de los judíos de Ámsterdam a Westerbork y de ahí a los campos de exterminio, principalmente Auschwitz y Sobibor. En total fueron deportados aproximadamente 107.000 judíos holandeses. Sólo sobrevivieron 5.200. Entre 25.000 y 30.000 judíos holandeses se escondieron, entre ellos la familia Frank.

La escena del segundo episodio de Una pequeña luz en la que Otto Frank le dice a Miep que su familia y él pretenden esconderse es cautivadora. ¿Los ayudará? Miep accede de inmediato, pero Otto Frank le advierte que tiene que pensarlo.

Mirándolo con resolución, Miep simplemente le dice: “No, no es necesario”. Ella ya ha decidido hacer todo lo posible para ayudarlos.

La escena en la vida real fue igualmente grave: “Una mañana, después de levantar y lavar las tazas de café, el Sr. Frank me llamó a su oficina privada. Cerró la puerta. Me miró a los ojos. Sus ojos marrones claro miraban profundamente a los míos con una sinceridad casi penetrante. ‘Miep’, comenzó, ‘tengo que contarte un secreto…’”

“’Miep, Edith, Margot, Ana y yo estamos planeando escondernos’”. A continuación describió unas habitaciones ocultas (apenas 450 metros cuadrados) en el ático del mismo edificio de oficinas en el que estábamos sentados. Casi nadie sabía de estas habitaciones y era difícil detectar que estaban allí. “Aquí es donde nos esconderemos… Ya que tú estarás trabajando, como siempre, junto a nosotros, quiero saber si tienes alguna objeción’”

Otto Frank le pidió a Miep el favor más grande que alguien puede conceder. Los holandeses que ayudaban a judíos enfrentaban el arresto y la ejecución. Una huelga de tres días el año anterior organizada por miles de trabajadores holandeses para protestar contra los decretos antijudíos había sido dispersada violentamente. Miep recuerda el momento en que Otto Frank le pidió que cuidara de su familia, que de alguna forma les consiguiera comida (a ellos y eventualmente a otros cuatro judíos que se escondieron con los Frank) y que les llevara provisiones bajo las narices de los nazis, incluyendo a los empleados en la oficina que trabajaban como espías nazis.

“Él inspiró profundo y me preguntó: ‘Miep, ¿estás dispuesta a asumir la responsabilidad de cuidarnos mientras estemos escondidos?’ ‘Por supuesto’, respondí. Una o dos veces en la vida, hay una mirada entre dos personas que no puede describirse con palabras. Esa mirada pasó entre nosotros. ‘Miep, para aquellos que ayudan a los judíos el castigo es severo: encarcelamiento, quizás…’ Lo interrumpí. ‘Dije que por supuesto. Lo dije en serio’”. Esa promesa cambiaría su vida para siempre.

¿Qué harías tu?

Los dos primeros episodios de Una pequeña luz, recrean los primeros días que los Frank y otros cuatro judíos pasaron escondidos, despertando varias preguntas morales.

“Incluso una secretaria, un ama de casa o un adolescente puede encender una pequeña luz en una habitación oscura”.

Una pequeña luz recibe su título de una frase que la Miep real dijo en una entrevista. Nunca le gustó ser llamada heroína, porque consideraba completamente normal lo que ella hizo: “Incluso una secretaria, un ama de casa o un adolescente puede encender una pequeña luz en una habitación oscura”.

Otto Frank y Jan Gies miran cómo Miep Gies alza al bebé Paul, nacido en 1950.

Al ver la serie no podemos dejar de preguntarnos: ¿Te habrías comportado de forma tan noble? ¿Habrías arriesgado tu vida para ayudar a otra persona? Eran pocos los que se resistieron al lavado de cerebro y al odio que los rodeaba. ¿Lo hubieras logrado tú?

Una notable característica de las memorias de Miep es la forma en que ella describe cómo se resistió a los prejuicios y el odio a los extranjeros que manifestaban tantas personas a su alrededor. Interesantemente, la resistencia de Miep al odio parece haber estado basada en una orgullosa identidad nacional como mujer holandesa.

Pero no todos los holandeses se comportaron de manera noble. Muchos fueron entusiastas nazis y colaboradores. Sin embargo, la resistencia de Miep al prejuicio se basó en un ideal profundamente arraigado de quién era ella y qué le exigía su identidad como mujer holandesa: “Los holandeses no se enojan con facilidad, pero cuando finalmente se hartan, su ira arde al rojo vivo. Para demostrar la completa indignación que nosotros los holandeses sentimos hacia el trato de los judíos, convocamos a una huelga general (en 1941) …”

Decidir tus creencias y formar tus valores en épocas tranquilas puede ayudarte a comportarte bien cuando los tiempos se ponen difíciles. El judaísmo enfatiza la importancia de estudiar textos de Torá y profundizar en dilemas morales antes de estar en tales situaciones. Eso nos permite conocer el rumbo de conducta ideal y enfocarnos en luchar por vivir noblemente a la altura de nuestros ideales.

Decidir en qué crees y reconocer la importancia de vivir una vida moral puede ayudarte a tener el coraje que necesitas cuando los tiempos difíciles ponen a prueba tu determinación.

Resistirse al prejuicio y el odio

En Una pequeña luz, los judíos (tanto los Frank como sus amigos) son presentados tal como Miep los percibía: como las personas decentes y honorables que eran. Fuera de la serie quedaron los años de calumnias y mentiras que desensibilizaron a los europeos ante el antisemitismo. De alguna forma eso minimiza el enorme desafío necesario para poder elevarse por encima del rampante odio social.

Miep Gies y Ana Frank

La realidad fue muy diferente: los judíos eran rutinariamente acusados de ser deshonestos en los negocios, desleales a sus países y corruptos. Esos constantes comentarios negativos permitieron a las personas hacer la vista gorda cuando los judíos fueron agresivamente perseguidos. Una línea del segundo episodio captura esta apatía: al escuchar que un grupo de judíos fueron acosados por los nazis en una heladería, una de las amigas de Miep comenta que hay suficientes heladerías en los barrios judíos… ¿Por qué los judíos no se limitan a esos lugares?

La impresionante historia de Miep es un recordatorio para todos respecto a que debemos resistirnos de etiquetar a otras personas como inferiores o malas y a estar alertas en contra de sentimientos de odio o de prejuicios contra otros grupos de personas, sin importar las circunstancias.

Redefinir el heroísmo

Una de las lecciones más valiosas de Una pequeña luz es la forma en que redefine el heroísmo. Estamos acostumbrados a escuchar hablar de actos heroicos como grandes gestos que tienen lugar en un momento. El heroísmo de Miep Gies fue diferente: se desarrolló silenciosamente, sin celebraciones, durante años. Cuidar a los Frank y a otros judíos requería constante vigilancia, trabajo duro y silencioso coraje. Ella no recibió ninguna recompensa más allá de la profunda y duradera gratitud y el amor de los Frank y la satisfacción de estar haciendo lo correcto.

Miep comienza sus memorias diciendo: “No soy una heroína”. La belleza de Una pequeña luz es la representación del paciente sacrificio de Miep, y miles como ella, que trabajaron duro de incógnito y sin reconocimiento, insistiendo en hacer lo que era correcto simplemente porque era lo que se debía hacer.

The post La mujer que ayudó a esconder a la familia de Ana Frank appeared first on AishLatino.com.


Viewing all articles
Browse latest Browse all 540

Trending Articles